Camino de Santiago
Volver...
por Teresa MÁRQUEZ SANMARTÍN
Publicado en el boletín de la Asociación Valenciana de amigos del camino de
Santiago, 2002.

Volver a la tierra, volver al camino. Retomar el cauce, alguna vez perdido.
Encontrar el rumbo. Seguir las señales, que a veces se esconden.
Volver implica, quizás, perder y encontrar. Polos opuestos de una misma acción,
que en algún tiempo han de tocarse, como el día y la noche, como el cielo y la
tierra, copulando sus fuerzas y recobrando el sentido.
Cuando estaba por dejar Argentina, una de mis alumnas me dijo, sin tono de
reproche: -Deberías escribir sobre tu decisión de dejar este país que te ha dado
tanto.-
La idea quedó palpitando pero me costaba. Hoy, a un mes de haber llegado, puedo
ponerme a escribir algo.
Meses antes de partir, cuando la decisión estaba tomada, ideas, pensamientos y
recuerdos, se agolpaban en mi mente. Pasado, presente y futuro se mezclaban sin
descanso.
Una y otra vez acudían recuerdos de mi infancia. De aquel lejano septiembre,
cuando el barco zarpaba desde el puerto de Vigo, hacia el nuevo mundo, cargado
de sueños, esperanzas más el desgarro de las despedidas.
Me cuenta mi madre que aprendí a caminar en ese viaje.
¡Buen inicio, para una peregrina errante!
¿Será por eso que me cuesta tanto enraizarme en algún paraje?
Mis padres supieron transmitirme el amor al terruño y crecí con la añoranza de
la lejanía
Transité por muchos caminos, piedras, valles, ríos y montañas; sembrando y
cosechando; moldeando mi temple, agudizando mi ingenio; aceptando lo que la vida
me fue dando.
Siempre soñando con volver a mi tierra, vivir unos años, dejar mis huellas;
mirando hacia delante, como en el camino a Santiago, segura de llegar a la meta,
a mi " Santiago"
El 25 de octubre de este año aterricé en Valencia. Una vez más compruebo que los
sueños se cumplen, cuando no se deja de soñarlos.
En el año 2000 caminé a Santiago ¡otro sueño cumplido!
Desde entonces no puedo dejar de comparar mi vida con el Camino.
Subidas y bajadas; encuentros y despedidas; dolores y alegrías; soledades y
presencia divina.
Quien no comprenda su vida, que camine a Santiago y podrá verla sin mentiras.
Porque el camino: muestra, reafirma, enaltece, reconforta, contiene, cobija,
comprende, perdona.
El camino me enseñó a mirar hacia atrás sin el dolor por lo que se va dejando,
atesorando recuerdos muy cerca del alma.
Ahora tengo una nueva tierra, lejana y muy querida ¡Argentina!
Argentina no me echó, me despidió con el más tierno abrazo, como a uno de sus
hijos.
Siento que España me recibe de igual manera, con el afectuoso abrazo que se le
da al hijo, cuando retorna.
Tengo un sueño nuevo: borrar de mi vida tiempos, distancias y fronteras
¡ULTREIA! BUEN CAMINO
--Queremos agradecer á profesora Teresa Márquez Sanmartín por achegarnos este
material.
Para contactarse coa autora podedes facelo a :
peregrinosdelcamino@yahoo.com.ar
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