NÉCORAS COCIDAS
Nécora, crustáceo que pertenece al mismo orden que los cangrejos. Su tamaño es mediano ya que no sobrepasa los 10 cm de largo. El caparazón es de color pardo oscuro y en él aparecen entre ocho y diez dientes pequeños, situados entre los ojos; además tiene manchas azules y está cubierto de pilosidades. En general, presenta un aspecto aterciopelado. Los ojos son rojos y las patas tienen unas bandas negras muy características. Su alimentación es omnívora. Se distribuye por las costas atlánticas y mediterráneas en fondos someros entre rocas y algas, sin sobrepasar los 70 m de profundidad.
La nécora es un crustáceo que pertenece al orden que los decápodos. Su
tamaño es mediano ya que no sobrepasa los 10 cm de largo. Su caparazón
es de color pardo oscuro y en él aparecen entre ocho y diez dientes
pequeños, situados entre los ojos. Tiene tonalidades azules y está
cubierto de vellosidades que lo presentan con un aspecto aterciopelado.
Sus ojos son rojos y las patas tienen unas bandas negras muy
características. Su alimentación es omnívora. Habita en las costas
atlánticas y mediterráneas en la zona infralitoral entre rocas y algas,
sin sobrepasar los 70 m de profundidad.
En Galicia, además de la nécora gallega pueden encontrarse nécoras de
otra procedencias, como Inglaterra, Francia, Irlanda, etc...
A simple vista es muy difícil diferenciar una nécora gallega de una que
no lo es. El aspecto que más le distingue es la textura y el color de su
caparazón.
Si pasamos un dedo por encima y la sensación es suave y aterciopelada,
con un ligero recuerdo al melocotón, estaremos casi con entera seguridad
ante una nécora gallega. Las nécoras que provienen de fuera son más
lisas y están desprovistas de esas finas vellosidades propias de las de
nuestros mares. El color de las nécoras gallegas es gris pardusco,
frente a una coloración un poco más pálida en las nécoras foráneas.
Conviene recordar también que la época de veda en Galicia suele
coincidir con los seis primeros meses del año, por lo que las nécoras
que encuentre en el mercado en esas fechas serán foráneas o ilegales.
Una vez cocidas, su color, ahora de tonalidades rojizas, continúa siendo
un poco más oscuro en la gallega. Puede ahora también, hacer la prueba
de la textura del caparazón, más lisa, casi pulida en la foránea, al
contrario que en la gallega.
Este crustáceo se ganó por meritos propios un lugar prominente entre los
mariscos gallegos. Dicen los que saben que la mejor manera de tomar las
nécoras en Galicia es simplemente cociéndolas cinco minutos en agua de
mar, y según los gustos, con unas hojas de laurel. Si se cansa de
tomarlas así, cosa improbable, hay quien las hace rellenas, a modo de
txangurro.
Al igual que sucede con el centollo, en la nécora podemos encontrar
variados y sutiles sabores, desde la delicada carne de sus patas, hasta
el sabor rotundo de su interior, buscando lo bueno y breve que la nécora
nos brinda debajo de su caparazón.
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NÉCORAS COCIDAS - RECEITA 1
Ingredientes:
12 nécoras
6 hojas de laurel
1 cucharada de sal
Agua
Preparación:
En una tartera se echan las nécoras, el laurel y la sal. Se cubren de
agua, se pone la cazuela al fuego y se deja cocer el marisco una media
hora.
Se retira, se escurren y se dejan enfriar con las hojas del laurel por el
medio. Se sirve en “patelas” (cestillas) de paja, sobre hojas de hiedra,
limonero, higuera o servilletas.(para comerlas se separa el caparazón
del cuerpo y las patas. Con un tenedor o con las pinzas de las patas
delanteras se retira la parte oscura y los corales y se comen. Luego el
cuerpo se parte por la mitad y se separa cada pata con su
correspondiente parte del cuerpo, con los dedos se va separando la carne
y se come. Las patas se parten por las junturas se hace presión en uno
de los extremos y se les extrae la carne. No siendo la parte dura del
caparazón y las patas y las membranas blancas del cuerpo, que también
son duras, todo lo demás es comestible
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