ENTREVISTA A REVERIANO SOUTULLO
(Extraida de VIDA GALEGA, Nro. 421, día 10 de agosto de 1929)

FOTO :El maestro Soutullo en el centro, con batuta, con el Orfeón de Galicia. en Tui
Fotografía propiedad del Museo Diocesano de Tui
Soutullo es gordo y bajo. Parece un abad de aldea. Satisfecho con su caraza jocunda rasurada cuidadosamente. El cabello rebelde. Los ojos infantiles, azules, mejor aún de verde claro, desvaído. Decididamente, tiene aspecto de buena persona.
De pronto le pregunto:
-¿Dónde nació Ud.?
-En Puenteareas, pero me crié en Vigo.
-¿En que año?
-En 1884.
-Sus padres, ¿eran gente acomodada?
-Pchs. Regular.
-¿Cuántos hermanos?
-Once. Yo el cuarto.
El popular músico ha pedido una manzanilla. Hago una pausa, después de este
interrogatorio apresurado, para permitirle que tome un sorbo siquiera del
aromático brebaje. Y después...
- ¿Dónde estudió Ud.?
-Primero con mi padre. Mi padre era músico y muy aficionado al arte. El me
inculcó la idea de ser músico dándome lecciones de solfeo y enseñándome a tocar
el cornetín. Pronto se despertó en mi una afición loca por la música. A los
trece años dirigía un orfeón en Tuy y poco después sentaba plaza en el
Regimiento de Murcia entrando en la Banda con mi cornetín. Cetina me dió algunas
lecciones de armonía y ya dueño de cierta cultura musical, comencé a componer
con esa espontaneidad de la juventud; hice mis primeras armas como compositor en
la Banda de Porriño, que dirigía Marcelino Giraldez, del que conservo los más
gratos recuerdos. Mi fecundidad colmó de toda clase de obras a todas las
charangas de Galicia.
-¿Cuándo marchó a Madrid?
-A los diecinueve años, con siete duros justos y un billete de tercera, por todo
capital y sin instrumento, pues lo había vendido.
-¿Qué hizo Ud.?
-Los duros se agotaron pronto y, para poder comer, empeñé algunas cosillas,
compré un cornetín y tomé parte en todas las charangadas tocando por todas las
aldeas. Dónde me -daban dos duros, allá iba -con mi cornetín.
-¿Y después?
-Ingresé en el Conservatorio. En el primer año alcancé el primer premio, siendo
profesor Don Pedro Fontanilla. Como detalle curioso le diré que la noche
anterior estuve echando unas suelas a los zapatos, que tenía
todos rotos. Luego pasé a la clase de Composición dirigidas por D. Tomás F.
Grajal y después a las superiores bajo la dirección de Don Tomás Bretón. Chapí
demostró por mí gran predilección, dándome excelentes consejos y, para ir
abriéndome paso, me colocó de copista en la Sociedad de Autores y en la Orquesta
del Price.
-¿Cuando terminó su carrera?
-El 97, alcanzando el primer premio de composición por aclamación del Tribunal.
Luego me subvencionó el Ayuntamiento de Vigo, siendo alcalde el Sr. Senra, con
objeto de ampliar mis estudios en el extranjera
Viajé por Francia, Italia, Alemania... En París trabé amistad con el genial
músico Saint Saéns, al que fui presentado por mediación del entonces embajador
de España en la capital francesa, Sr. León y Castillo. Al cabo de tres años
regresé a Madrid.
-¿Y que hizo Ud.?
-Escribir, escribir. Compuse más de trescientos títulos para bandas, orquestas,
sexteto, música religiosa, etc.
-¿No tenía aficción al teatro?
-Sí, señor, mucha.
-¿El primer estreno?
-Se celebró en Vigo, en el Tamberiik, Por la compañia Navarro que traía de
primera tiple a la excelente Elena Fons, de tenor a Ricardo Pastor, y de
barítono a Gil Rey, con una orquesta de sesenta profesores.
Aquí di a conocer "El Regreso', zarzuela en un acto; 'La Corte de Don Rodrigo'
ópera en un acto; 'El tío Lucas', zarzuela en un acto; la revista 'Don Simón,
pagalotodo'...
-¿En qué -obra comenzó a darse a conocer?
-'En la Paloma del Barrio', sainete de costumbres madrileñas, que obtuvo un buen
éxito, como también 'La suite Vigo', 'Guitarras y bandurrias', 'El capricho de
una reina'... pero dónde verdaderamente empezó a sonar mi nombre fue en
'La
leyenda del beso', pasando por 'Encarna la misterio', 'La del
soto del Parral' y "Las maravillosas'
mi último estreno, que suma un total de sesenta y tres actos.
-¿Qué obra suya le gusta más?
-'La
leyenda del beso'
-¿Y al público?
-Es posible que 'La del soto del parral' de cuyo grandioso éxito no existen
precedentes. Tanto en Barcelona como en Madrid alcanzó más de quinientas
representaciones.
-Dígame su opinión acerca de la tan cacareada cuestión de la decadencia del
teatro
-Mire Ud. -me contesta un poco triste y un poco indignado el celebradísimo
compositor gallego-. El teatro lírico sufría, lo que pudiéramos llamar una época
de transición: era preciso renovar los viejos modelos, pero, por incomprensión
manifiesta de nuestro público, la evolución tenla que hacerse muy lentamente.
Tengase en cuenta, sin embargo, que el fenómeno se operaba en el mundo entero:
era la lucha de lo nuevo y lo viejo. En España había un plantel de compositores
jóvenes con preparación suficiente para realizar victoriosamente esa
transformación; más, la gran guerra (1914-1919), con su penosa serie de
catástrofes, vino a interrumpir la evolución normal del teatro. Por otra parte,
la lamentable invasión del barbarismo nortea-mericano destruyó, agostó, las
simientes de esa labor que empezaba a desarrollarse, y aprovechándose de ese mal
gusto imperante, aparecieron unos pseudos compositores que convirtieron el arte
en una verdadera plazuela de mercanchifies y los escenarios de más raigambre
lírica se vieron envueltos en esa obra encenagada de chabacanería,con su
jazzband, tangos más o menos milongos y toda esa serie de ruidos, que algunos,
por equivocación llaman música. Y es lástima, porque en España nunca ha habido
como hoy la cantidad y calidad de compositores, pero la mayor parte de ellos
tuvieron que retirarse a honesta distancia para librarse del chaparrón,
permaneciendo inmunes.
-¿Clué opinión le merece el teatro gallego?
-Que no existe. Estamos empeñados en un imposible, yo soy amante como el que más
de las cosas de Galicia, pero se ponermeen razón y no hablar con tópico. No soy
partidario de regionalísmos, tengo para mí que debieran suprimiese fronteras e
implantarse una lengua universal única. ¡Cuánto ¡riamos ganando!.El teatro,
mientras pretendamos envolverlo entre cuatro paredes de cuna de una región,
muere irremediablemente, no puede vivir.
-¿Clué le parece el tango y el charlestón?
-Sí, está bien, pero me apresuro a afirmar que no son música, son ruidos, más o
menos soportables, que se hallan al márgen por completo del pentagrama.
-¿Sobre que hora suele escribir?
-De noche, después de cenar.
-¿Escribe con facilidad?
-Unas veces sí, otras no. ¡Hay que cogerlas como vienen!
-¿Qué músico español le gusta a usted más?
-Es un poco difícil contestar, quizá ninguno y quizá Vives.
-¿Y de los viejos?
-Chapí y Bretón, los verdaderos creadores del género, sin olvidar las valiosas
aportaciones de Barbieri y Gaztambide.
-¿De los extranjeros?
-Ravel, Strawinski, Strauss, éste por encima de todos, como colorista. De los
maestros Mozart, Beethoven, Wagner y Bach y Palestrina, los precursores.
-Después de la zarzuela, qué género teatral prefiere?
-La alta comedia.
-¿Le asustan los estrenos?
-Cada vez más, porque la responsabilidad es también mayor.
-¿Es Ud. aficionado a la Literatura?
-Mucho.
-¿Cuáles son sus escritores predilectos?
-De los muertos Pereda, Galdós y Blasco Ibañes. De los actuales Pérez de Ayala
-Soutullo, la última pregunta: ¿qué querría ser, si no fuera músico? ¿pintar,
escultor?.
-Mire, si no fuera músico, quisiera ser músico.
-No, no; apartándose del arte.
-¡Ah! Pues ¡Millonario!
Y el popular compositor, se ríe con su caraza jocunda de abad aldeano satisfecho.
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Fonte : Revista Pregón do Corpus de Ponteareas, ano 1991.-
