Viaje a Galicia
Impresiones de viaje, de Elena Parajó, en su paso por Ordes, A Coruña
Cuando
llegue al aeropuerto de Santiago, una emoción muy grande me invadió, no sabia si
llorar, o si reírme , o saltar, era una confusión muy grande de emociones,
bastante cansada ya que no dormí en todo el viaje del avión ya que necesito
para dormir un silencio absoluto, nunca había viajado en avión, mi primer
viaje, me dio miedo y verme tanto tiempo sobre ese aparato me daba escalofríos,
pero eran unas pocas horas comparado con el viaje que hizo mi padre desde Villa
García de Arousa donde se embarco hasta Montevideo, 30 días de viaje viendo día
tras día solo agua y la inmensidad del océano con solo 13 años de edad y solito,
que era mi viaje ante eso algo muy rápido, pero bueno los miedos igual están
dentro de uno.
En
el aeropuerto me esperaba mi amiga con su coche, para llevarme a su casa en el
Concello de Órdenes, miraba el campo, la tierra, el cielo, miraba todo con la
curiosidad de una niña chiquita que la llevaban a un viaje por primera vez, todo
era nuevo, y estaba recorriendo las calles de Galicia, todavía no lo podía
creer, tendría que ver la catedral de Santiago, para poder creer que había
llegado, cosas de niña en ese momento era una niña curiosa.
Pero la sorpresa que iba viendo los paisajes y parecía que había estado en Galicia, que eso era lo mió, que yo no estaba en un país extraño y que había llegado a mi tierra a mi querida Galicia.
Cuando
llegamos a la casa de mi amiga, nos esperaba con el almuerzo toda la familia,
ellas son gallegas y se criaron en Uruguay , y cuando Uruguay comenzó a caer
ella decidieron volverse a Galicia, cuando me contaron muchos años atrás , le
dije pero están seguras de lo que van hacer.
En ese momento me di cuenta que fue lo que mejor pudieron hacer, otro nivel económico, otra vida, todo distinto, todo hermoso.
Llegamos a Ordenes y después
de visitar un día la Catedral de Santiago y las pequeñas callecitas que nos
remontan a una época medieval curvas para defenderse del enemigo en las batallas
, recorría sus calles llenas de comercios de
vidrieras
repletas de cosas gallegas, recuerdos, creo que gaste todo el dinero en traerme
recuerdos replicas de la catedral, de la torre de Hércules, de hórreos,
panderetas, zocos, zapatos de campo, una bruja sentada en una silla que se reía
cuando pasabas al lado de ella y se iluminaban sus ojos de color rojo,
En Órdenes una ciudad muy linda, con gente muy simpática siempre queriendo atender al viajero, en nuestro caso uruguayo, con curiosidad, con preguntas sobre la emigración, preguntaban cosas y se veían felices que le hablásemos de nuestra historia emigrante, un gran respecto por los hijos de Galicia que venían del exterior.
Fuimos
a la Feria, grañidísima, hay que sorpresa me lleve cuando veo al señor que
hace los churros, con un hermoso olor a aceite, en un gran tanque, llenando con
10 litros de aceite de oliva, si!!!! Aceite de oliva, pensar que es tan caro
para nosotros, esos churros no hacían mal, eran sabrosos, tan diferente el sabor
a los que hacemos nosotros.
En la feria siendo un concello interior me llamo la atención el crisol de razas que había en esa feria, chinos, negros, árabes, todos vendiendo productos de sus países, donde estaban los productos gallegos que uno va con tantas ganas de ver.
Las
Ferias se levantan en una zona que se llama la plaza de la Feria un gran lugar
con pisos de cemento, propiedad del concedo, donde se hacen los actos y se va a
la feria sin molestar a los vecinos como el caso de Uruguay que los feriantes se
instalan delante de las casas de la gente y no puede circular.
Era tan diferente y cómodo la feria daba ganas de recorrerla todo el día los precios eran bastantes cómodos y eso que la diferencia del euro con el dólar y el peso uruguayo eran enormes, pero igual eran mas baratas que en Uruguay, algunas cosas.
También en la zona abrió las puertas un comercio chino, que los precios era muy baratos y conseguías cosas que te parecía mentira, que fuesen tan baratos, los comerciantes todos de raza amarilla apenas hablaban el español, y menos el gallego, pero se entendían muy bien con las personas, y eran muy amables.
La
plaza de deportes con piscina, y lugar para jugar al futbol y jugar los niños
con un buen cerco para que no ocurran accidentes.
La calle principal de Ordenes es muy concurrida por trafico pesado ya que la autovia no estaba terminada y los camiones y buses pesados pasaban por dentro de la calle principal de ordenes, para luego salir a la autovía y ese trafico hace hacia difícil de cruzar las calles, pero todo muy bien señalizado, con cruces peatonales, respectado muy respectado por los automovilista.
La plaza principal de órdenes, nos invitaba a sentarnos los días de calor debajo árboles que formaban una hermosa sombrilla, no había un papel en la calle, por la mañana un señor con una manguera regaba las plantas y limpiaba con una escoba toda la plaza, se podía comer en ella.
A esa plaza de uno de los hoteles mas importante de Ordenes frente esta la clásica Chocaleteira, así le llaman el marido fallecido tenia fabrica de chocolates, tenia ella delante una tienda, de recuerdos, que le compramos muchos recuerdos, nos regalo un cruceiro o dos, de Órdenes u Ordes en gallego que se encuentran en la puerta de la Iglesia.
La
pulpería verde Galicia, tenia unos ricos platos de pulpo gallego,
especialistas, en pulpo creo que el mas rico que comí aunque todos eran ricos,
las gambas al ajillo y unos ricos postres helados, cuando se entero que éramos
uruguayos y yo dije que quería llevar un recuerdo amablemente me hizo un hermoso
regalo de la pulpería, sueño con volver a comer pulpo en Órdenes.
Los habitantes de este concello todos muy amables, muy serviciales, y dándonos consejos, cuando fui a comprar zapatos, los 24 horas y los pitillos, marcas gallegas, muy cómodos para mis pies difíciles de calzar, y no encontraban talle, pues el dueño que estaba por cerrar ordeno a sus empleados que todos estuviesen a nuestra disposición para atendernos y buscar lo que necesitábamos, y luego que pague me regalo un calzador para que nunca nos olvidásemos de ellos.
Lo
que si en la calle que estaba yo era en una subida, y como te imaginas son una
zona muy ondulada, lo que para caminar se me hacia mas complicado y cansador
para mis piernas.
Lo que muy raro se ve la ropa tendida en balcones, ni en los fondos de las casas sino en lugares bajo techo, porque aunque fui en verano igual al caer la tarde se veía una bruma pero no la que vemos nosotros en la ciudad, por polución, sino de humedad, y era pleno verano.
Luego contrate un taxi para ver los pagos de mi madre Asturias, el taxista que nos llevo, muy bien, tengo un gran recuerdo de el porque aprovecho y nos trajo por las playas de las catedrales, playa de los castros, Rivadeo y nos trajo por Lugo todo por el mismo precio porque te dan un precio por día, atento amable, conversador, nos contó anécdotas de la zona , de un bar. De un uruguayo, que fue para Galicia y se estableció en Órdenes, lo tranquilo que es, la buena amistad entre los vecinos, bueno montones de cosas que no puedo describir.
Claro que me gusto mucho, pero yo que soy de una zona marítima en el río de la Plata y veo todos los días el río, extrañaba eso, me falto eso que lo llene cuando visite las rías que tienen un encanto, tremendo, hice todas las rías bajas y algo de las rías altas, me falto mucho para ver, espero algún día poder volver a mi hermosa tierra Gallega,
Gracias Elena Parajó por compartir con nosotros las impresiones de tu viaje, la inevitable morriña. Ojalá que pronto se te cumpla tu deseo y puedas volver.
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